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Tarola

Pienso que ayer el incendio fue un alivio,
para alejar los vientos de este bandoneón.
Después tal vez, mis caminos sean olvido,
para los ojos que vendados no están vivos.

Si el bar, no es casa y no alcanza.
Sin risa, no hay prisa y la brisa se escapa.

Y es que entendiste y sufriste,
el vacío que nos desgarraba.
Arruinaste, enterraste lo último que nos quedaba.

Queda color en las venas de este abrigo,
donde escondimos la cabeza del dolor.
Pienso y tal vez, me abrazo a un incentivo,
que aunque los besos sean fríos ya estoy vivo

Y el bar ya es casa y me abraza.
Me rio, me tiro.
Y la brisa esta conmigo.